
Historia
por gelfling21
Escrito
por gelfling21
Dirigido
por CN Winters y Susan Carr
Producido
por CN Winters y Susan Carr
Director
de Sonido: Steff
Editado
por: Kate
Director
de Arte: Chris Cook
Artistas:
Chris Cook, David Zahir, Cynthia Taz, CN Winters
AVANCE:
Ext.
Carretera
80 casi desierta
Nevada
El
camionero levanto una mano del volante y se froto los ojos. El desierto de
Nevada era tan negro como tinta de pulpo en algunos lugares. Y aun con las
luces encendidas, su inmensidad parecía absorber la luz como a un pozo en
el olvido. El apenas podía ver un poco al frente pero nada hacia los lados.
Una inmensa nube cubría el horizonte ocultando la luna y las estrellas.
La
única señal de que el aun estaba en el camino era la pequeña barda que
iba de cada lado del camino y las luces traseras del vehículo que iba
adelante. El estaba feliz de tener compañía no importaba que tan lejos.
El
otro conductor tenia prisa, podía darse cuenta, y se había alejado mas y
mas de el hasta que las luces desaparecieron en la distancia, absorbidas por
la oscuridad.
El
radio de dos vías hizo un ruido repentino que lo asusto. El giro los ojos
cuando escucho la voz que le llamaba.
“¿Rob?
El cliente pide informes. ¿Cual es tu ubicación?”
En
lugar de contestar, encendió su reproductor de CD’s y subió el volumen
para no escuchar el radio de dos vías. Se puso los audífonos y piso el
acelerador.
“Promise
me son not to do the things I’ve done
Walk away from trouble if you can
It won’t mean you’re weak if you turn the other cheek
I hope you’re old enough to understand
Son, you don’t have to fight to be a man.”
El
cantó junto con el CD, un bostezo escapando a medio coro. El trailer
siguió su camino, aumentando la velocidad paulatinamente.
Ext.
Carretera
80 Casi desierta
Nevada
A
lo lejos, una camioneta sin placas estaba estacionada a un lado del camino.
Un hombre vestido de uniforme militar, con el nombre Sargento Donnelly
escrito en el bolsillo, estaba recargado contra la puerta del pasajero.
“¿Qué
diablos estas haciendo ahí? El coronel quiere su prisionero en la celda a
las 0800 y ya vamos una hora tarde. Mueve ese trasero, cabo,” Donnelly
grito a la oscuridad.
Le
dio un escalofrío cuando sintió el frío aire de la noche. “Vamos, vamos,”
dijo en voz baja. Fumo de su cigarro y lentamente exhaló. Miro de lado a
lado pero no vio nada. Pateo la tierra, pero no pudo ver el polvo – ni
siquiera la punta de su propio pie – en la oscuridad.
Fumo
un poco mas de su cigarro y observo la punta de este brillar de repente –
un solo punto de luz en el desierto.
Donnelly
sacudió su cabeza como si sus ojos le estuvieran jugando una broma.
Mientras el estaba parado mirando su cigarro, la punta brillante se partió
en dos – después tres – puntos de luz frente a su nariz. Dos de las
luces se volvieron cada vez mas largas, apuntando directo hacia el.
“¡Que
de-!” Tiro el cigarrillo al suelo cuando vio el otro vehículo acercarse
directamente hacia el. Corrió hacia el lado del conductor de la camioneta,
sacando las llaves de su bolsillo. Las sintió resbalarse por sus dedos y
las escucho caer al suelo mientras el otro vehículo continuaba acelerando
hacia el por el lado equivocado del camino.
“¡Maldición!”
Donnelly se arrodillo y comenzó a buscar las llaves. Toco metal con la
punta de sus dedos y las tomo, arena metiéndosele entre las uñas. Abrió
la puerta de la camioneta y salto dentro. “Vamos, vamos, vamos…”
Las
dos luces se veían cada vez mas cerca, acelerando más. El podía escuchar
el sonido del otro motor – apenas pero haciéndose mas fuerte. Demasiado
fuerte. Donnelly hizo la única cosa que se le ocurrió para advertirle al
otro conductor de su presencia. Presiono el claxon del vehículo con su mano
izquierda mientras con la otra seguía intentando meter las llaves.
Afuera
en la duna de arena, el cabo Mattick estaba terminando con el llamado que le
hizo la madre naturaleza.
“Ya
voy, ya voy,” gruño al escuchar el sonido del claxon. “Un hombre no
puede siquiera ir al baño en el ejercito de este hombre,” murmuro.
La
llave de Donnelly por fin entro y la camioneta arranco a la primera. Piso el
pedal del acelerador y movió el volante con fuerza hacia la derecha
mientras las luces que se acercaban lo cegaron. La camioneta se movió pero
era demasiado tarde.
“Oh
Cristo,” Donnelly dijo en voz baja. Fue su ultima plegaria antes de sentir
el frió metal atravesar sus costillas.
El
cabo Mattick escucho un sonido como de una lata siendo aplastada y el
inconfundible rechinido del metal retorciéndose. Se subió el cierre y
corrió sobre la duna donde estaba para ver el frente de la camioneta casi
demolido frente a la luz del otro vehículo. El Sargento Donnelly estaba
sobre el volante. Mattick corrió hacia el y los otros dos hombres parados
junto a la puerta abierta de la camioneta.
“¡Oh
dios mio!” Mattick dijo. “¿Que paso?”
“Todo
esta bien,” uno de los extraños le dijo, calmadamente.
Mattick
se movió rápidamente hacia Donnelly. El estaba cubierto en sangre, sus
costillas abiertas. Mattick lo hizo hacia atrás. Había sangre en la frente
de Donnelly. Y un pequeño agujero. Un agujero de bala. Antes de que Mattick
pudiera reaccionar se escucharon dos disparos y Mattick cayo, muerto, sobre
Donnelly.
Los
dos extraños regresaron a la parte trasera de su propia camioneta. Momentos
después, se escucho un motor y una motocicleta con un carro al lado salio y
bajo por una rampa de la parte trasera del vehículo. Se acercaron a la otra
camioneta y rompieron el cerrojo. Encendieron una luz y simplemente
anunciaron, “Su presencia es requerida.”
Ayudaron
al prisionero, quien no ofreció resistencia, a sentarse en el carro de la
motocicleta. Después los dos hombres pusieron ambas camionetas en el centro
de la carretera. En minutos ya se estaban alejando.
Int.
Cabina
del Camionero – momentos después
Nevada
Tratando
de ganar tiempo, el conductor del trailer piso el acelerador tanto como se
podía. Dio la vuelta en una curva, quedando frente a frente con dos
camionetas atravesadas en el camino. Piso el freno y trato de detener el
camión. Cayo con fuerza contra su puerta cuando el camión se volteo aun
sin detenerse, arrojando arena por el camino. El sonido de las guitarras en
el CD acompañaba el sonido del metal y de los frenos al rechinar.
El
conductor no tuvo tiempo de gritar.
Una
bola de fuego surgió ante el sonido de la explosión, iluminando el cielo
del desierto. El sonido y la onda de calor alcanzaron a los tres hombres que
huían en la motocicleta. Solo el hombre en el carro de la moto volteo la
cabeza un poco hacia el sonido.
Ext.
Carretera
80 – mañana
Nevada
Un
equipo de soldados camuflajeados exploraba el lugar donde había ocurrido el
accidente, recolectando evidencia mientras un soldado de alto rango
observaba. Un soldado se le acerco y saludo.
“Agente
Davis,” hablo el general ignorando el saludo. Continuó observando al
equipo de exploración.
“Donnelly
y el cabo Mattick están muertos, General. Fueron severamente quemados. No
podemos encontrar al conductor de la otra camioneta. Y el camionero esta
totalmente hecho pedazos, señor.”
“¿Qué
hay del prisionero?” el General pregunto, aun observando sin moverse los
esfuerzos del equipo de investigación.
“Desaparecido,
Señor,” le dijo.
“¿A
quien pertenecía la otra camioneta?”
“No
lo sabemos, señor. No podemos encontrar la identificación del vehículo.
No hay placas, ni numero de serie, nada.”
El
general gruño y ambos se quedaron en silencio.
El
soldado titubeo, luego pregunto, “¿Sospechamos de una trama, no es así,
señor?”
“Sospechamos
todo, Agente Davis.”
“General…
acerca del departamento de bomberos y la policía –”
“Ellos
no saben nada – hay que mantenerlo así. Les hemos dicho que hay
condiciones peligrosas y contaminación del lugar. Se mantendrán lejos.”
El general se dio la vuelta y observo al joven soldado. “Tiene trabajo que
hacer Agente,” dijo fríamente, “¡Quiero a Ethan Rayne de regreso!”
“Lo
atraparemos, Señor. Se lo aseguro.”
El
General enfoco la vista hacia otro lado, preocupado. “Apresúrese.”
El
sargento asintió y saludo antes de regresar a sus labores. El general
continuó observando hacia el oscuro desierto.
Ext.
Cuartel
General del Consejo de Vigilantes
Cleveland
“No
puedo creerlo -- ¡esto es genial!” Dawn Summers sonrió ampliamente
mientras ella y Giles se estacionaban frente al nuevo Consejo de Vigilantes.
“¿Oh?”
Giles contesto estacionando el auto en su lugar, “Yo preferiría pensar
que Cleveland seria algo como anti-climático después de Sunnydale, la boca
del infierno, Glory, la resurrección de Buffy, el intento de Willow por
destruir al mundo, y ese pequeño encuentro con el primer mal,” la molesto
el.
“No
olvides la comida de Andrew,” Dawn agrego.
“
– pero claro, tonto de mi, seguro,” Giles finalizó.
Dawn
le sonrió. ¡Giles! Es excitante – nuevas cazadoras, nuevos vigilantes,
Nuevo consejo de Vigilantes…”
Ella
lo miro. El asentía complacido.
“Nuevo
auto…” ella agrego sonriendo.
“Ah.
Si,” Giles sonrió. “Fue una muy buena opción, creo. ¿Quieres que te
lleve a pasear en el?”
“Seguro,
pero después. Realmente quiero ver a Willow.”
“Claro.
Ella tambien esta ansiosa por verte.”
Giles
salio del carro y abrió la cajuela. Dawn se acerco a el mientras el sacaba
las maletas.
“Giles…”
“Si,
Dawn…”
“Yo
–” ella se le quedo viendo, su boca aun abierta. El espero
pacientemente, pero todo lo que ella hizo fue sonreír nerviosa. “Creo que
voy a divertirme mucho…” asintió, “…aquí…” su cabeza siguió
asintiendo, “…con ustedes chicos.”
Giles
la miro extrañado. Ella se encogió de hombros y tomo una de las maletas.
“Permíteme,”
le dijo el tomando la maleta de su mano. Juntos, caminaron hacia la entrada
del edificio.
Int.
Habitación
del Coven de Willow – Mismo tiempo
Cinco
estudiantes se asustaron cuando una enorme flama aparecio en el libro de
hechizos de Willow Rosenberg. Ella rápidamente dejo caer otro pesado libro
sobre el, apagando la llama.
“¿No
hubiera sido mas fácil decir ‘apagate fuego’ o algo?” uno de los
estudiantes pregunto.
“Siempre
es mas fácil usar magia – especialmente para contrarrestar magia,”
Willow le dijo a la chica, “pero no necesariamente lo mejor.”
“Lo
que sea que haga el trabajo,” Kennedy hablo mientras entraba.
Willow
la miro, después sonrió. “Eso es exactamente lo que solía pensar,
tambien,” respondió. “Pero hablaremos mas sobre eso mañana.”
Willow
miro al joven de dieciséis años de cabello oscuro y un humor tan oscuro
que hacia juego quien fue el responsable de hacer el hechizo que inicio el
pequeño fuego.
“Perdón,”
se encogió de hombros apenado.
“Esta
bien, Jeffrey,” Willow suspiro sobre los humeantes libros en su
escritorio. “Pero para futura referencia, eso fue probablemente un poco
mas de energía de la necesaria para ‘encender una vela sin cerillos’.
Si la prueba fuera ‘encender un libro’ hubieras sacado una A+,” agrego
ella.
“Bien
hecho H.P,” uno de los otros estudiantes lo molesto, haciéndole burla por
su parecido con Harry Potter. Las otras dos chicas se rieron cuando Willow
levanto el libro de arriba y miro debajo de el. Ambos libros estaban
ligeramente quemados pero no destruidos.
“Ya
iras agarrando practica,” Willow le dijo. “Ahora, terminaremos temprano
hoy por que –”
“¿Tienes
miedo de que Jeff queme todo el lugar?” Rick, el único otro chico del
grupo preguntó.
Willow
trató de no sonreír. “No, tengo familia que viene de fuera,” les dijo.
“Y todos tienen ya su tarea para mañana, así que los veré entonces.”
Los
alumnos salieron juntos y Willow se quedo sosteniendo el libro quemado. “Gracias
a Dios que los rociadores no se encendieron,” dijo ella mientras Vi y
Kennedy pasaban por su escritorio, sorprendidas.
Una
conmoción controlada surgió en el corredor seguida de una cacofonía de
alegres saludos. “Alguien esta aquí para verte.” Willow levanto la
mirada cuando escucho la voz de Giles y lo vio entrar a la habitación con
Dawn.
“Willow”
“¡Dawnie!”
Willow
camino hacia ella y se detuvo, dándose cuenta que Dawn había pasado de ser
una jovencita a una hermosa joven mujer.
De
pronto, las dos se abrazaron, con enormes sonrisas en sus rostros. Giles las
observó, sin advertir la sonrisa en su propio rostro. Le indico a Vi y a
Kennedy que lo siguieran para darle a Willow y a Dawn la oportunidad de
ponerse al corriente.
“Dawnie,
Dawnie, ¡te ves genial! ¡Me da tanto gusto que estés aquí!”
“Si,
¡yo tambien!” Dawn la abrazo de nuevo.
“Dios,
te extrañe.”
“Yo
tambien te extrañe,” dijo Dawn, sus ojos cerrados y su barbilla apoyada
sobre el hombro de Willow.
Willow
termino el abrazo y sostuvo a Dawn de los hombros. “Creo que haz crecido.
Desearía que Buffy hubiera venido tambien.”
Dawn
parecía no estar muy de acuerdo.
“U,
oh,” suspiro Willow. “¿Que paso ahora?”
Dawn
titubeo y miro hacia otro lado. “Nada,” Dawn contesto después de una
pausa momentánea. “Pero – todo este tiempo de calidad se esta volviendo
un poco difícil de – controlar.”
“¿Como
es eso?” Pregunto Willow. “Quiero decir pensé que ambas estaban
queriendo alejarse de la rutina de ‘matar-vampiros-pelear-con-los-demonios-salvar-al-mundo-despues-limpia-tu-cuarto’
y querían pasar tiempo juntas…”
“Ser
la hermana de LA Cazadora era difícil,” Dawn frunció el seño. “Pero
ser la hermana de la Cazadora RETIRADA es – bueno, mas difícil.”
“Pero
están teniendo la oportunidad de unirse, ¿no?” Willow pregunto
esperanzada.
Dawn
suspiro. “Seguro. Unirse es genial,” dijo inocentemente.
Willow
parpadeo y contuvo una risa.
Notando
como había sonado eso Dawn sonrió. “Oh cielos, saca tu mente de la
entrepierna,” dijo ella dando una palmada en el brazo de Willow. “Nah,
el punto es que necesito un descanso del ‘a donde vas, con quien vas, que
vas a hacer, cuando lo vas a hacer, y no vas a usar eso para hacerlo, ¿o
si?”
Willow
comenzó a decir algo, después se detuvo. “Bueno…” continuo después,
“estas son tus vacaciones de día de gracias. Así que, deberías
olvidarlo y relajarte, hermanita, como diría Faith.”
“Faith.
Por un momento olvide que esta aquí.”
“De
hecho, no esta,” dijo Willow. “Ella y Robin están en el camino.
Localizamos a dos nuevas Cazadora y fueron a reclutarlas. Y tenemos una
nueva Vigilante que no esta aquí de momento, tampoco. Se llama Rowena
Allister. Esta en Nueva Escocia para las vacaciones – ya sabes pasando
algo de tiempo con la familia. Me sentía un poco envidiosa, pero después
recibimos la llamada de Buffy preguntando si podías pasar dic de gracias
aquí y, bueno… aquí estas… creo que te gustara este lugar.”
“No
puedo esperar,” dijo Dawn.
“Bueno,
entonces comencemos con tu habitación.”
Willow
tomo sus libros con una mano y con la otra tomo a Dawn por la cintura. Dawn
hizo lo mismo y juntas dejaron el salón, cerrando la puerta detrás de
ellas.
Unos
segundos después, los rociadores se encendieron, agua comenzó a caer sobre
los escritorios y el suelo.
Int.
Londres
“Si,
si, fue un buen trabajo. ¡Bien hecho, en todos los sentidos! ¡A tu salud y
a la salud de la organización!”
Sir
Cyril Rodham levanto su copa y la choco contra la de su huésped
bebiéndosela toda después de un trago. Casualmente, se sirvió otra.
Cruzando
el cuarto oscuro, Ethan Rayne apenas probó su wisky. Sus ojos dejaron los
de Rodham solo por un instante para ver un par de bien formadas piernas en
el rincón de la habitación. La dueña estaba escondida sentada en las
sombras.
“Ahora,
déjame decirte acerca de tu nueva tarea para la Organización,” Rodham
dijo rápidamente. “Creo que la disfrutaras enormemente. Bueno, no tanto
como disfrutaste el trabajo en Australia, pero si tanto como el de Beijing,
estoy seguro. Y tengo una placentera sorpresa para ti tambien,” Rodham
dijo entusiasmado. “Tendrás una asistente para esta tarea. Alguien con
muchos recursos y bastante encantadora –”
“Yo
trabajo solo.” El tono de Ethan era tan frió y final que la sonrisa de
Rodham desapareció completamente.
“Te
aseguro,” Rodham le dijo. “Que harás pareja con una joven mujer de
considerable talento y –”
“No
me importa si me emparejan con David Copperfield en un mameluco rosa. Yo
trabajo solo.”
“No
creo entender,” dijo Rodham sonriendo molesto. “Vamos a pagarte muy bien
por esta tarea.”
Rodham
vio en los ojos del hechicero un brillo de ira.
“No
soy un hombre que se pueda comprar,” Ethan contesto, después hizo una
pausa. “De hecho, si lo soy. Pero en mis métodos no hay lugar para
asistentes.”
“Trabajaras
con un asistente esta vez,” Rodham continuo. “O necesito recordarte que
nosotros salvamos tu triste vida y que podríamos fácilmente terminarla
tambien, mas o menos como lo hicimos en aquel desierto americano. Recuerda
quien te libero de las manos de la Iniciativa, Ethan, y quien podría
regresarte a ellas.”
Ethan
guardo silencio un momento, contemplando sus opciones. Después se relajó y
soltó una carcajada de repente.
“Bien.
Lo haré. Pero no respondo por su vida.”
Sir
Cyril observo a Ethan tomarse todo el vino en su copa y después observar a
la mujer escondida en la esquina. Ethan volteo a verlo después, sin temor.
“Usted
si que es un hombre de negocios, Cyril. Dígame más acerca de esta tarea y
mí… ‘ayudante’.”
“Acércate,
querida,” Rodham dijo con una cínica sonrisa victoriosa.
Una
delgada y joven mujer con una cara bonita y cabello oscuro se levanto y
surgió de entre las sombras. Llego al lado de Rodham y el tomo su mano.
“Ethan
Rayne, te presento a la Señorita Amy Madison.”
Int.
Boeing
747
Aeropuerto
Heathrow, Londres
Temprano
por la mañana
“Bienvenidos
al vuelo 932 de Aerolíneas Patriot con destino a Cleveland, Ohio con escala
en Washington D.C. Nos gustaría que ahora prestaran atención a la aeromoza
quien les dará las indicaciones de seguridad…”
“Permíteme.”
Ethan dijo suavemente.
Cargó
la maleta de Amy al compartimiento de arriba y se desbalanceo un poco por el
peso.
“Que
traes aquí, ¿las diecisiete versiones de ‘Anna Karenina’ y un
diccionario para entenderlas todas?”
Amy
le sonrió hipócritamente a Ethan y dejo escapar una risita.
“No,”
le dijo, “solo algunas cosas para los conjuros.” Dijo ella tomando una
revista de otro asiento y comenzando a hojearla.
Ethan
le sonrió. Después empujo la maleta el resto del camino dentro del
compartimiento. Cuando lo hizo el cierre se abrió un poco y un objeto se
cayo de la maleta, cayendo en sus pies.
El
se agacho y lo recogió. Era un objeto extraño – plateado, circular y
completamente abierto; simplemente un pedazo de metal en forma de rueda de
no mas de ocho pulgadas de diámetro.
“¿Qué
es esto?” pregunto, intrigado. “¿Algún tipo de aparato?”
“¡Dámelo!”
Grito Amy.
“O
tal vez algo – ¿pervertido…?”
“Por
favor,” dijo ella mas calmada.
“Pero
que diablos es -- ¡oh!” La expresión de Ethan cambio de confundido a
simplemente sorprendido. “Ya se que es,” dijo el, una sonrisa
dibujándose en sus labios. “¿Pero que haces con el? ¿Invocar al dios
demoníaco de los Hámster en caso de que seas atacada por lechuga?”
“¡Solo
dámelo!” dijo Amy apretando los dientes y tratando de quitarle la rueda.
“Oh,
¡por favor no me digas que viajas con una rata!” dijo Ethan.
Amy
solo lo miro.
De
repente Ethan se rió, dándose cuenta de como podía interpretarse eso.
Mientras lo hacia Amy le arrebato la rueda de la mano. Luego metió la rueda
en su bolsa.
“Es
personal. Nunca me preguntes sobre ello,” le advirtió. Después, en voz
mas baja, “no lo entenderías.”
“Ni
quiero,” Ethan contesto.
“Señor,
necesita permanecer en su asiento,” una aeromoza dijo detrás de el.
El
se sentó y se puso el cinturón de seguridad. “Ridícula forma de viajar,”
murmuro. “Ya podríamos estar ahí si nos hubiéramos tele transportado…”
“Cyril
quería que nos conociéramos,” dijo Amy. “Pensó que el vuelo seria una
buena oportunidad.”
“Mi
querida señorita Madigan –”
“Madison.”
“
– ya nos conocemos. Nos presentaron en la oficina de Cyril, ya he sido
informado de su papel en mi trabajo –”
“Nuestro
traba –”
“—y
de su supuesto potencial. Ahora, si no le molesta, estoy un poco cansado y
quisiera la ‘oportunidad’ de dormir.”
“Si
me importa,” dijo ella. “Y tambien a Cyril. Deberíamos estar hablando
sobre el trabajo.”
“¿Por
qué? ¿No sabes lo que es?”
“Yo
– Claro que lo se.”
“Entonces
no necesitamos discutirlo mas.”
“¡No
lo hemos discutido para nada!”
“Exacto.”
“Mira,
Cyril quiere –” dijo ella.
“Estoy
conciente de lo que Cyril quiere, querida. Tambien estoy conciente de que
hacer al respecto. Ahora te sugiero que hagas lo que se te dice y terminemos
con eso – y dejemos de soportarnos – lo mas pronto posible”
“¿Puedo
preguntar algo?” pregunto Amy.
“Si
es necesario.”
“¿Hace
cuanto que te sientes amenazado por las mujeres?”
“Querida,
no me siento amenazado por las mujeres; solo por las que se perciben a si
mismas como una amenaza en compañía de los hombres.”
“No
hay preocupaciones ahí,” Amy contesto.
Ethan
la miró de reojo. “No tengo nada que probar,” dijo el, indiferente. “Ni
como hombre, ni como mago.”
“Tal
vez Cyril no este de acuerdo.”
Ethan
volteo a verla directamente. “Tal vez. Pero, note que aumento mi sueldo
con tal de que te llevara conmigo. ¿Qué sugiere eso?”
“Sugiere
que mejor trabajes conmigo, así no reportare nada malo de ti cuando
regresemos. Ni siquiera tu querrías decepcionar a Cyril y a la
Organización,” dijo ella.
“Oh
Tío, tío. ¿Qué sabes tu del trabajo?”
“Asociados
Dragonspear – son gerentes de propiedad, ¿cierto?”
“Cierto.”
“Están
tratando de abrir un centro de entretenimiento en Cleveland, ¿cierto?”
pregunto ella.
“Si.
Sentimiento publico contra ellos, parece. Demasiados centros comerciales,
problemas de trafico, el cierre de pequeños negocios, familias
desahuciadas, impuestos sobre la propiedad y problemas ambientales – todos
están orillando al consejo ciudadano y a los directores para votar en
contra del centro, por lo tanto privando a Dragonspear de una gran fuente de
ingreso en Cleveland.”
“Así
que se supone que nosotros influenciemos al consejo ciudadano –”
“Querida,
no se supone que los influenciemos. Vamos a hacer que hagan nuestra
voluntad. Cuando lleguemos, me ayudaras a hacer un hechizo que inducirá al
consejo ciudadano y a los directores para aceptar cualquier propuesta hecha
por Dragonspear y asociados – y no solo el complejo. Dagonspear tiene
muchos pequeños intereses en el área de Cleveland. Si el hechizo funciona
– y lo hará – habrá muchos mas hechizos de este tipo en otras ciudades
– Nueva York, Los Angeles, Washington, Londres, Tokio, Hong Kong – solo
por mencionar algunas. Pero por ahora es Cleveland.”
“¿Cómo
planeas hacer un hechizo tan grande?” pregunto ella.
“De
eso déjame preocuparme yo. Tu solo haz lo que se te dice y ninguno de
nosotros tendrá que reportarle nada malo a Cyril Rodham.”
Amy
volteo a verlo. Su expresión dura por un momento.
Ethan
cerró los ojos y se relajo.
“Sr.
Rayne,” Amy dijo suavemente.
Ethan
abrió los ojos. “Oh diablos, dime Ethan.”
“Ethan.
Por favor llámame Amy.”
Ethan
giro los ojos, pero Amy mantuvo la emoción fuera de su rostro y su voz.
“Ethan
– gracias. Yo… agradezco la oportunidad de trabajar con alguien de tu
calib –”
“Mi
querida – Amy. Aprende de tus superiores. Imítalos. Desacredítalos si es
necesario, toma ventaja de ellos si puedes. Pero nunca – nunca – les des
las gracias. Ese es un signo de debilidad. Y la debilidad hará que te
maten.”
Ethan
se volteo en su asiento dándole la espalda a la bruja. Cerró los ojos y se
dispuso a dormir.
Amy
dejo escapar un suspiro de molestia. Comenzó a mover el pie e
impacientemente hojeo la revista de vuelo.
Algo
se le ocurrió entonces, agachándose saco la rueda plateada de su bolso.
Metió ambos dedos dentro, y comenzó a hacer girar sus dedos uno sobre otro
lejos de si misma, girando la rueda en su lugar. Se quedo observando como
giraba, cada vez más rápido. Eventualmente, su respiración se hizo más
lenta y sus hombros se relajaron.
Int.
Habitación
del Coven de Willow – Mas tarde ese día
Los
tenis de Giles estaban casi en la cara de Willow mientras ella sostenía la
escalera.
“¿Puedes
ver algo?” pregunto ella.
“Veo
muchas cosas,” se escucho el eco de su voz desde alguna parte en el techo.
“Desafortunadamente, no tengo idea que son la mayoría de ellas.”
Willow
miro hacia arriba y vio las piernas y la cintura del Vigilante, las únicas
partes de el que no estaban dentro del techo.
“Bueno,
debe haber algo ahí arriba que parezca una tubería de agua…” ofreció
ella. “Esta agua no aparecio de la nada,” murmuro ella mientras
levantaba un pie del charco de agua en el que estaba parada. “Tal vez
deberíamos llamar un plomero,” sugirió ella sonando como si ya lo
hubiera sugerido repetidamente.
“Tonterías.
Hemos derrotado demonios, vampiros, un dios, y al primer mal,” Giles
respondió indignado desde dentro del techo. “Somos absolutamente capaces
de reparar una fuga sin tener que pedir refuerzos.”
Entonces
se escucho un golpe seguido de un doloroso “¡Ow!” que hizo que Willow
levantara la vista de nuevo. “¿Estas bien?”
“Si,
si, muy bien. Creo que encontré el problema.”
“Alabada
sea Gaia,” Willow dijo, girando los ojos.
Después
de unos momentos escucho a Giles decir. “Listo. Creo que lo arregle. Si.
Si, eso lo arreglara, estoy seguro.”
Willow
se hizo hacia atrás mientras Giles descendía un poco en la escalera.
Volvió a poner el mosaico del techo y bajo el resto de la escalera.
Suspiro, satisfecho, y seco sus manos con un trapo sucio.
Willow
trato de esconder una sonrisa, pero una risita se le escapo cuando lo vio.
“Si,
bueno,” el frunció el seño, “Normalmente incito ese tipo de respuesta
después de un masculino acto de –”
“No
es eso,” dijo ella. “Tu cabello esta todo despeinado. Y tu cara esta un
poco – bueno, sucia. Quiero decir, todos esos años peleando mano-a-mano
con demonios y vampiros y nunca te despeinaste siquiera un poco. Pasas cinco
minutos en un techo arreglando una fuga y luces como si hubieras ido a una
dimensión infernal y regresado. Dos veces.”
Giles
contuvo una sonrisa mientras se quitaba los lentes y comenzaba a limpiarlos
con el trapo.
“Lo
ves,” le dijo el, “no hay nada de malo en hacer un poco de labor manual
de vez en cuando. Es bueno ensuciarse las manos un poco.”
Se
volvió a poner los lentes. El vidrio estaba cubierto de grasa negra. “¡Demonios!”
“Vamos,
Sr. Honesto día de Labor,” dijo ella, “Tengo un buen remedio para ti.
Un poco de jabón. Un poco de agua…” sonrió ella “… tal vez un poco
de wisky.”
Giles
solo dijo “ah” y siguió a Willow fuera de la habitación, cerrando la
puerta detrás de el. Unos cuantos segundos después, la puerta se abrió de
nuevo y Giles asomo la cabeza. Miro el rociador. Satisfecho de que todo
estaba bien, cerró la puerta otra vez.
Un
momento después, el rociador se encendió y el agua comenzó a caer sobre
el salón una vez más.
Ext.
Parque
de la Ciudad – Mas tarde ese día
Dawn
respiró profundamente el aire frío, quebradizo mientras que ella y Giles
caminaban juntos sin prisa.
Giles
la miró de reojo como si supiera que algo estaba importunando a la joven
mujer.
Detectando
la atención de Giles en ella, Dawn hablo.
“Gracias
por venir a caminar conmigo, Giles. Se que estas ocupado arreglando el
consejo.”
Giles
asintió, “no estoy seguro que arreglando sea la palabra adecuada.”
Dawn
pareció no escucharlo. “Y gracias por dejarme visitarlos en los días
festivos.”
“Sabes
que siempre eres bienvenida, aunque no imaginaria que Cleveland fuera una
opción para vacacionar con la boca del infierno y todo.”
“Hey,” Dawn replico, sonriéndole, “Crecí en una boca del infierno… parte de mi herencia, ¿recuerdas? Además, tu y Willow están aquí.” Su sonrisa se desvaneció. “Los e